Esto no es una crisis financiera en la eurozona, es una pandemia

La crisis del Covid19 ha penetrado en nuestras vidas como un torpedo, haciendo estallar por los aires buena parte de los sistemas productivos, económicos y sociales de todos los países del mundo. El PIB mundial se verá reducido, al menos, en un 3%, los países en desarrollo un 6% y casi un 95% de los países verán caer su PIB per cápita durante 2020 según el FMI. En una ya clásica -a pesar de reciente- aportación de Gourinchas (2020) se establece un diabólico trade-off, cuanto más duras sean las medidas de cuarentena para detener la pandemia más eficaz serán para ello, tendrán un mayor impacto económico a corto plazo, aunque más rápida será la recuperación.

Devaluación interna y desigualdad en la Eurozona

Es difícil encontrar otra región del mundo donde, durante la última década, las condiciones de vida hayan empeorado en mayor medida que en países como España, Grecia o Portugal. El sentido común dicta que ese deterioro es consecuencia de las políticas de austeridad fiscal. Sin embargo, aunque resulte contraintuitivo, la capacidad redistributiva del Estado ha aumentado de facto en esos países.

¿Podemos resucitar la política fiscal en Europa?

Digámoslo claro: la construcción de las reglas fiscales europeas, las fuertes limitaciones al uso de las políticas presupuestarias y el intervencionismo extremo de Bruselas en las decisiones fiscales de los gobiernos y parlamentos nacionales no se derivan de una teoría económica sólida e incontrovertida.

Dualización laboral en Alemania: una estrategia político-institucional

Hace unas semanas, el Instituto Alemán de Análisis Económico (DIW Berlin) publicaba uno de sus informes semanales, que titulaba “El sector de bajos salarios en Alemania es mayor de lo que se creía”. El informe llama la atención sobre lo que pocas veces se destaca cuando se mira desde fuera hacia el país y que constituye uno de sus grandes problemas económicos y de cohesión social: el fuerte aumento de la desigualdad salarial y, en general, de las condiciones de trabajo.

Pedro Sánchez y el trilema de la voluntad política

Rara vez se consolidaron en el pasado avances democráticos y victorias progresistas haciendo compatibles todos los intereses de forma simétrica y simultánea. La balanza siempre tiende a inclinarse a un lado o a otro –el péndulo del capitalismo, del que habla Paul De Grauwe, oscila entre el libre mercado y la regulación pública–. El reto que tenemos hoy en España, y en la Europa periférica, es ser capaces de decantar dicho péndulo del lado del progreso social.

La reforma que necesita la zona euro es un cambio en las políticas económicas

Al acabar este año se habrán cumplido dos décadas desde que la unión monetaria dio sus primeros pasos, cuando el BCE asumió la política monetaria única y se fijaron “irrevocablemente” los tipos de cambio de las monedas nacionales de sus primeros miembros. Y no podemos decir que esta efeméride se vaya a celebrar en un clima de euforia por su funcionamiento y por los logros obtenidos. Más bien al contrario, y ello por tres razones principales.

Cuando el futuro parecía mejor

Hubo un tiempo de horizontes de progreso, de conciencia y aspiración a favor de una construcción colectiva del porvenir. Un tiempo en el que las organizaciones obreras caminaron junto a millones de personas, hasta empujar y traspasar la frontera de lo posible. De aquel tiempo –en el que la perspectiva se orientaba a la superación del modelo socioeconómico– nos habla el último libro publicado por Enrique Palazuelos ( Cuando el futuro parecía mejor. Auge, hitos y ocaso de los partidos obreros en Europa, Editorial Akal).

El eterno retorno de la fragilidad financiera

Hemos trasladado el problema del endeudamiento al futuro, sin abordarlo de manera decisiva. Y el futuro se acerca. Peter Praet, economista jefe del BCE, dijo en una ocasión que “cuando acabe el quantitative easing, los Gobiernos serán responsables de su deuda”. Serán responsables también de otras dos cosas: de no haber tomado medidas para reestructurar y reabsorber dichas deudas, evitando con ello la fragilidad sistémica, y de no haber sustituido un modelo de crecimiento basado en el crédito por otro más sostenible construido, por ejemplo, sobre un crecimiento suficiente de los salarios.

La econometría y los datos

Desde hace ya algunas décadas los modelos econométricos se han impuesto en el imaginario de muchos economistas como una de las formas más técnicas y refinadas mediante la que la Ciencia Económica prueba sus teorías y muestra sus resultados. El objetivo de este documento es plantear alguna de las debilidades que suelen encontrarse en muchos de los datos que alimentan esta técnica.