Cuidemos los cuidados (a pesar del Covid-19)

El impacto económico del Coronavid todavía no se está sintiendo, pero las medidas que se están proponiendo permiten atisbar la magnitud del mismo. Alemania ha aprobado medidas para proveer liquidez subvencionada a los sectores afectados y ha presentado un plan de estímulo fiscal de más de 12.000 millones, Italia movilizará 25.000 millones y también está tomando medidas como aplazar los desahucios al igual que Francia, Reino Unido ha anunciado un paquete de 34.000 millones y la UE está planteando estímulos de 25.000 millones.

¿Por qué el salario mínimo no eleva el desempleo?

En el último año hemos asistido a un debate sobre los posibles efectos de la regulación del salario mínimo (SMI) sobre el desempleo. Por desgracia en muchas ocasiones se ha producido de manera claramente sesgada, y a ello ha contribuido la mala divulgación de los resultados de una serie de estudios sobre los potenciales efectos perjudiciales sobre el empleo. A modo de ejemplo, el frecuentemente citado documento de trabajo del Banco de España no señalaba nada sobre el efecto agregado neto y por ello tampoco aportaba ninguna información sobre cómo variaría la tasa de desempleo al tratarse de un estudio exclusivamente de transiciones (cambios en la situaciones laborales).

¿Despido gratis? Los efectos de la mochila austríaca

En definitiva, esta propuesta supone un hito más en la desprotección laboral y no aporta ninguna ventaja evidente a los trabajadores. Su único fundamento es que es necesario reducir los derechos laborales para acelerar la reducción del desempleo y de la segmentación laboral, pero a estas alturas ya debería resultar evidente que precisamente este tipo de reformas son las que han cronificado la precariedad.  

El mercado laboral español en perspectiva internacional: segmentación y vulnerabilidad

En definitiva, apoyándonos en los datos internacionales que hasta la fecha disponemos, podemos afirmar sin ambages que España es la economía avanzada con el mercado laboral más dual. No corresponde a este artículo evaluar la estrategia reformista ensayada hasta el momento, que respondía al propósito declarado de corregir las disfuncionalidades que aquí se han advertido. Sin embargo, si me permitiré constatar que, tras casi tres décadas de reformas en una dirección unívoca, los problemas persisten y, en algunos casos, se han agravado. Puede que sea el momento de adoptar un rumbo diferente.

Dos caras de la misma moneda: flexibilidad e inestabilidad

En anteriores entradas hemos señalado que durante la actual fase de expansión económica no han mejorado las condiciones laborales, sino que por el contrario han continuado los problemas crónicos de elevadas tasas de desempleo, subempleo, temporalidad y rotación, unido todo ello a un estancamiento de los salarios. En este caso nos preguntamos si también ha aumentado la inestabilidad laboral en los contratos estándar (indefinidos a tiempo completo), que por sus características ofrecen una mayor estabilidad que los contratos atípicos (temporales, parciales, fijo-discontinuos, y otras figuras, como los contratos de formación y prácticas).

La devaluación salarial: ¿una historia interminable?

Con la crisis económica se inició una estrategia de “devaluación salarial” (una reducción de los salarios nominales) con el objetivo de recuperar el crecimiento económico. Pero lo cierto es que la restricción salarial se ha extendido mucho más allá de la propia crisis económica y del crecimiento posterior. Por ello cabe preguntarse si esa estrategia estaba justificada y hasta cuándo va a durar.